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Los principios del Karate por el maestro Anko Itosu año 1908 |
El karate no se origina del camino del budismo ni del camino del confucianismo. No hace mucho, tanto el shorin ryu como el shorei ryu se introdujeron desde China. Ambos estilos tiene muchas similitudes y ambos tienen puntos fuertes. Estos no deben cambiar. Me gustaría recordar las siguientes cosas:
1. El principal objetivo del karate es el beneficio de la salud. Es apropiado
para luchar contra un rival si tu objetivo es salvaguardar tu país o a
aquellos que están por encima tuyo. Cuando luchas, no debes dudar en perder tu
propia vida si esto es necesario (la resolución en aceptar la muerte). Nunca
pelear sin una buena razón. Si te encuentras con un criminal o un rufián, no
luches si puedes ayudarle, solo defiende al mismo tiempo que te evades,
saliéndote del camino.
2. El objetivo del karate es convertir el cuerpo como hierro, tan duro como
una roca. Tus manos y pies deben ser usados como puntas de flechas. Tu corazón
debe ser poderoso. Si los niños practican karate desde que están en la escuela
primaria, ellos estarán preparados para cuando les toque servir en el
ejército. Después de que el Duque de Wellington derrotó a Napoleón, mencionó
el hecho de que el triunfo de mañana vendrá de las escuelas de hoy.
3. El karate no puede ser aprendido en un corto margen de tiempo. Un toro que
anda despacio, a lo largo del tiempo, puede andar miles de kilómetros. De
igual modo, si se estudia y practica pronto cada mañana, en 3 o 4 años
entenderemos la base del karate. Además, la forma de tus huesos cambiará.
Descubriremos la esencia del karate si seguimos los siguientes puntos:
4. En karate, el "puño-pie" o puño y pie es un punto muy importante. Debemos entrenarlo a fondo en el makiwara. Cuando lo hagas, baja tus hombros, abre tus pulmones, toma toda tu fuerza, agárrate al suelo y envía tu chi a tu bajo vientre. Debes hacer el ejercicio 100 ó 200 veces con cada mano.
5. Cuando practiques las posiciones de karate, asegúrate de que tu espalda
esté recta, baja tus hombros, coge tu fuerza y ponla en tus piernas, pon firme
y directamente tu chi en tu bajo abdomen. Debes mantener la parte inferior y
superior de tu abdomen fuertemente unidas.
6. Debes practicar las técnicas externas del karate una a una,
repitiéndolas una y otra vez, muchas veces. Estas cosas se han pasado
verbalmente. Es muy importante usar tiempo y esfuerzo en aprender las
explicaciones y decidir cuando y cómo deben ser utilizadas. Entrar,
contraatacar y salir; es la regla del Torite.
7. Debes decidir por ti mismo por qué practicas karate, si lo haces por salud o para mejorar tus habilidades para cumplir tus obligaciones.
8. Durante la práctica debes imaginar que está dentro de una batalla real. Cuando paras y golpeas haz brillar tus ojos, baja tus hombros y endurece tu cuerpo. Entonces bloquea el puño que llega y golpea al oponente. Siempre practica con este espíritu como si estuvieras en batalla real, así estarás preparado para reaccionar de manera natural.
9. No te excedas durante el entrenamiento, porque tu chi subirá, tu cara y ojos se volverán rojos y dañaras tu cuerpo. Ten cuidado con esto.
10. En el pasado, muchos de esos que llegaron a ser expertos en el karate vivieron hasta edades avanzadas. Esto es porque el karate ayuda a desarrollar los huesos y tendones. También ayuda a la digestión y a una buena circulación. Por lo tanto, desde esos tiempos a ahora, el karate debe ser la base para los deportes que se realicen en la escuela elemental. Si este camino se hace desde ahora, creo que habrá mucha gente que, cuando estén solos y en minoría, serán capaces de vencer a 10 adversarios.
La razón para escribir esto es que, en mi opinión, todos los estudiantes
del colegio para profesores de la prefectura de Okinawa deberían practicar
karate, de modo que cuando se gradúen, serán capaces de enseñar a los niños en
el colegio en el mismo modo que ellos fueron enseñados. Predigo que en 10 años
el karate se extenderá por todo Okinawa y a Japón. Esto será un
gran activo para el ejercito y la sociedad. Espero que se estudien
profundamente las palabras que aquí he escrito.
Anko
Itosu
Octubre 1908
Traducido por Iñigo López Menéndez