El origen del Karate Shotokan es bastante diferente a como lo
puedan ver hoy en día muchos de sus practicantes, dojos limpios,
organizaciones, reglas de competición, etc. Las semillas de este estilo fueron
plantadas a principios de siglo en las islas RyuKyu, al sur de Japón. Por aquel
entonces, el Karate era todavía practicado en secreto, pues no estaba permitido
por las autoridades japonesas que ocupaban la isla. Las clases eran limitadas a
unos pocos alumnos que, escondidos en la noche, en las ruinas de castillos,
etc., eran enseñados por antiguos maestros que corrían el riesgo de un duro
castigo si eran descubiertos enseñando el Arte. Así pues, como el Kumite libre
no fue introducido hasta años después, el entrenamiento era basado en las
Kata, que eran ejecutadas una y otra vez hasta que el practicante era juzgado
capaz de pasar al siguiente. Por aquel entonces, no había grados, sólo estilos
rudimentarios, por lo que la responsabilidad de mantener el Karate vivo recaía
sobre los hombros de aquellos adeptos al Arte. Entre ellos estaba Yasutsune
Azato, un hombre alto y dinámico que había batido a muchos hombres de su
época.
Gichin Funakoshi tuvo unos primeros anos de vida muy
remarcables. Hijo de un Shizoku (los nobles del viejo Okinawa), su educación
fue bastante extensa, estudio de los Clásicos de Confucio, caligrafía, etc.
Este chico subdesarrollado llego a ser alumno de Azato, a quien dedicaba la gran
mayoría de su tiempo. Debido a sus cualidades físicas, pronto se dejó notar
un gran cansancio, debido al duro trabajo que se hacía en los katas. Funakoshi
pasó mucho tiempo entrenando los golpes y bloqueos de Naifanchi (Tekki), que
durante mucho tiempo fue la base del Arte, desarrollando fuerza con otro tipo de
ejercicios como el makiwara, carrera con zapatos de hierro, etc. Todos éstos
eran los ejercicios de Funakoshi para formar su espíritu y su cuerpo.
La costumbre tradicional es que un alumno aprendiera con un
Maestro y nunca lo dejara, pero Azato pensó que no debería ser así, por lo
que enviaba a sus alumnos a que entrenaran bajo la guía y la tutela de otros
Maestros. Por aquel entonces, Funakoshi había sido nombrado director de la Shobukai
(Asociación de Artes Marciales de Okinawa), y había practicado bajo la
dirección de los mejores Maestros de Okinawa. Entre ellos estaban, Nigaki, un
virtuoso del Karate que llegó incluso a ser muy respetado por los arrogantes
sarnurai de la época; otro fue el gigante Sokon Matsumura, de todos
conocido. A pesar de su buena habilidad y gran reputación, la vida de Funakoshi
no fue nada fácil. Por aquel entonces, los cargos de profesor no eran demasiado
bien pagados y tenla una familia que mantener, siendo a veces ayudado
económicamente. Durante mucho tiempo estuvo entrenando en casa de su Maestro y
sólo iba a casa a cambiarse de ropa para realizar su trabajo en la escuela, por
lo que mucha gente pensó, debido a sus salidas nocturnas, que visitaba un
burdel. Pero cuando un día pasó sobre la ciudad un viento bastante fuerte y
vieron a Funakoshi subido sobre el tejado practicando la fuerza de sus
posiciones, llegaron a pensar simplemente que estaba loco. Ellos nunca
adivinaron que ese hombre, ese profesor pobre, cuya mujer trabajaba en una
granja, de forma que pudiera tener dinero la familia, era un artista marcial muy
respetado.
Debido a su experiencia y maestría en el Arte, cuando los
oficiales de la provincia buscaron un hombre para que diera una demostración
del Arte ante la venida del Emperador de Japón, el Maestro Funakoshi fue la
fácil elección. Cuando ese pequeño profesor demostró, junto con otras diez
personas, alumnos suyos, técnicas de Karate ante el que más tarde sería el
Emperador Hiro Hito, una nueva era se abrió para este Arte Marcial, una que
incluso llegó a alterar la vida del mismo Funakoshi. Norikazu Kanna (capitán
del buque en el que viajaba Hiro Hito), que ya seguía de cerca el florecer de
estas técnicas secretas, animó a Funakoshi a introducirse
en el Japón. Al regreso a Japón, el futuro Emperador habló extensamente
acerca del extraído Arte de combate que había visto, de forma que el
Ministerio de Cultura envió un comunicado a Okinawa para que alguien más
viniera a dar unas demostraciones con mejor detalle. Aunque esto significaba una
oportunidad para la propagación del Karate, muchos practicantes de Okinawa se
mostraron recelosos ante la elección de ser el Maestro Funakoshi quien
realizara esas demostraciones. Algunos de estos altos grados existen hoy día
con una edad avanzada.
Muchos sentían dentro de sí que Funakoshi no era el mejor
hombre que se podía encontrar para realizar este trabajo, incluso por la edad,
pues tenía 50 años. Así pues, creían que esta tarea debería ser encomendada
a alguien más joven. El problema era que la mayoría de los karate-kas de
Okinawa no estaban educados según la forma japonesa y eso podía suponer un
escollo. No conocían otro lenguaje, lo que traería muchos problemas. De esta
manera, Funakoshi fue elegido tanto por su habilidad en el Karate como por sus
continuos viajes a Japón, para dar conferencias sobre educación.
Visitó Kyoto en 1916 y en 1922 se instaló definitivamente
en Tokio. Los primeros meses en la capital no fueron nada fáciles y Funakoshi
tuvo que ponerse a trabajar como vigilante de una residencia de estudiantes.
Comenzó simultáneamente a dar clases en el Dojo del Maestro de Iai-Do (Arte
del sable), Sensei Nakayama. Estaba en un lugar desconocido, entre gente
desconocida y enseñando algo que para todos era totalmente desconocido. Por la
mañana trabajaba escribiendo artículos para periódicos y por la tarde se
dedicaba a enseñar a sus primeros alumnos. Un día llegó a la residencia un
periodista buscando a alguien. El Maestro se encontraba barriendo el jardín y
el periodista le confundió con un criado. "¿Donde puedo encontrar al
señor Funakoshi, el profesor de Karate?", pregunto el periodista. "Un
momento señor", dijo Funakoshi mientras metía en una habitación y se
ponía un buen kimono. Se dirigió de nuevo donde estaba el periodista y le
dijo: "¿Cómo está usted?, soy Funakoshi". El periodista quedó mudo
de asombro a ver que el jardinero y el profesor de Karate eran la misma persona.
Así fue que cuando la mayoría de las personas están
pensando en jubilarse a esa edad, para Funakoshi llegó la aventura más
importante de su vida, la de misionero del Karate-Do. Aunque fue contratado por
unas semanas solamente, cuando Funakoshi dijo adiós a su familia y amigos desde
el barco que le llevaba a Japón, en realidad estaba viendo su casa por última
vez. Sus palabras y demostraciones sorprendieron tanto, que un gran número de
seguidores le pidieron que alargara su estancia en Japón. Entre ellos estaba
Jigoro Kano, el fundador del Judo moderno, el cual, aparte de darle estancia, le
cedió una amplia habitación en el Kodokan para que instruyera a la gente en el
Karate. Jigoro Kano fue un personaje fundamental en el desarrollo reciente del
Karate. Cuando Funakoshi fue enviado a Kyoto a hacer la presentación del Karate
de Okinawa en el ámbito de una exposición nacional de Educación Física en
192 1, está lejos de pensar que no regresaría tan pronto a Okinawa. La vida de
profesor de escuela había terminado. Al mismo tiempo empezó la carrera del
primer profesor de Karate en Japón.
Jigoro Kano, que tenía importantes funciones en el
Ministerio de Educación, lo invita a hacer una demostración de Karate en su
Kodokan en Tokio el 17 de Mayo de 192 1. Funakoshi prepara la demostración
concienzudamente repartiendo panfletos explicativos de las técnicas a
presentar. Después de hacer la presentación del Karate de Okinawa, Funakoshi
realizó el Kata Kanku Da¡ y un alumno suyo que le ayudó en la demostración,
Shinkin Gima, efectuó el Kata Tekki. Luego hicieron un ejercicio de Kumite
convencional. Su capacidad para preparar estos temas era grande, como su
cultura. La demostración fue un éxito. Al final de la demostración Kano le
dijo a Funakoshi: "Pienso que el Karate es un Arte Marcial honroso. Si lo
quiere difundir en Japón, cuente con cualquier tipo de ayuda. Dígame que puedo
hacer por usted". Estas palabras fueron las que animaron a Funakoshi a
divulgar el Karate de Okinawa y le decidieron a renunciar a su retomo a Okinawa.
Cualquier otro hubiera aceptado a mucha gente, pero Funakoshi
supo ser selecto, pues él pensaba que si el Karate quería competir en
popularidad con el Kendo y el Judo, el sistema debía ser enseñado de manera
correcta y a personas elegidas. Para hacer esto más fácil, concentró sus
esfuerzos sobre doctores, abogados, estudiantes universitarios, etc. Debido a
esta fama del Arte, muchos hombres trajeron sus sistemas a Japón: Kenwa Mabuni
el Shito Ryu, Chojun Miyagi el Goju Ryu. Sólo Funakoshi fue el que no puso
nombre a nada, e incluso se dice que estuvo a punto de desaparecer.
En 1924, Funakoshi fue elegido para ser profesor de Karate en
la Universidad de Keio. El Karate es un pasatiempo para muchos Colegios y
Universidades en los Estados Unidos, pero en Japón es recibido con verdadero
entusiasmo por los estudiantes. Algunos miembros de la Universidad de Keio
empezaron a extender las palabras y técnicas de Funakoshi. De esta forma, el
Maestro llegó a ser supervisor técnico de cinco clubs en Tokio. A finales de
1933, él mismo financia la apertura de su propio Dojo. Sus alumnos, con el fin
de distinguir su sistema de los otros del país, le llaman el "Shoto",
nombre con el que Funakoshi firmaba sus poemas. Así pues, le llamaron Shotokan,
es decir, el Dojo o lugar de entrenamiento de Shoto.
Por fin la suerte empezó a sonreír a Funakoshi y su Karate;
ya tenía un Dojo y clubs en las Universidades, su hijo le ayudaba a enseñar y
a llevar las responsabilidades de la Shotokai, asociación que creó para
unificar el Arte. La guerra llegó y el Karate tuvo un gran paro en su
expansión. En poco tiempo, uno de sus mejores alumnos, Takeshi Shimoda, murió,
y poco tiempo más tarde muere su hijo Yoshitaka, de tuberculosis. Aquello fue
un golpe muy duro para el Maestro, pues era su ayudante y en quién había
depositado todas sus esperanzas como sucesor suyo. Tan abatido estaba que decide
volver a su pueblo natal con su hijo mayor. Pero aquella no sería la única
desgracia que sufriría. En ese mismo año, tras un bombardeo, quedó destruido
el dojo Shotokan. En 1947 fallece su mujer, deprimiéndose aún más y es
entonces cuando toma la determinación de volver y reconstruir el dojo, ayudado
por aquellos alumnos que no habían fallecido en la guerra contra Estados
Unidos.
A partir de la cantera universitaria, Funakoshi formó una
prestigiosa vanguardia de alumnos japoneses entre los que destacan nombres como
Obata, Matsumoto, Otake o Hironori Otshuka. Con este último tuvo discrepancias
sobre el sistema de enseñanza, y más precisamente en tomo al Ju-Kumite que
Funakoshi no aceptaba, a pesar de lo cual algunos de sus alumnos comenzaron a
practicarlo en sus clubes. Esto supuso las primeras divisiones ya que Funakoshi
se negó a volver a entrar en sus dolos. Se tuvieron que introducir numerosas
innovaciones en el sistema de enseñanza para poder asegurar su éxito, por
ejemplo, la implantación del sistema de grados por cinturones fue adoptada por
Funakoshi siguiendo el modelo del Judo de Jigoro Kano (hasta entonces, en
Okinawa, el cinturón tan sólo servia para sujetarse los pantalones). Funakoshi
también rompió con la tradición okinawense de enseñar sólo a un grupo
reducido de alumnos.
La antigua asociación Shotokai (creada por el Maestro para
preservar la línea tradicional de Budo) dio paso a la Japan Karate Association
(más orientada al estudio de la competición, de hecho, nombraron al Maestro
Instructor Jefe de la asociación pero solamente como cargo honorífico) la cual
construyó un nuevo Dojo. En 195 1, el Kumite libre fue introducido y el
énfasis sobre él trajo rápidamente las reglas de competición y los
campeonatos. En 1957, solamente unos meses después de la muerte del Maestro, se
celebró el primer All Japan Karate Toumament organizado por la JKA. Para
satisfacer las peticiones del exterior, se mandan instructores a través de todo
el mundo, para propagar el Karate. Hirokazu Kanazawa fue enviado a Europa;
Tsutomu Oshima fue destinado a Los Angeles, donde abrió el primer Dojo de
Shotokan de EE.UU. Más tarde se unió a Hidetaka Nishiyama, el cual hoy
también está en Los Angeles.