Taiji Kase fue uno de los pioneros del Karate en Francia. Llego a este país en la década de 1960. Él ha conocido o ha formado la mayor parte de los primeros campeones franceses. Descendiente de la dura escuela de la J.K.A., es conocido por haber dado al estilo Shotokan una dimensión dinámica, nueva en la época. Hoy en día, su influencia se hace todavía sentir a través de la acción de aquellos que fueron o son sus alumnos. Su edad. Taiji Kase nació en Japón en febrero de 1929. Sus inicios. El Maestro Kase practicó Judo y Aikido antes de descubrir el Karate. Comenzó la práctica del Karate en la Marina Japonesa. No es enseguida cuando el se reúne con la J.K.A., en la que juega un papel importante. Es al final de los años 1970 cuando deja la J.K.A. para desarrollar su propia concepción del Shotokan. Taiji Kase es conocido por haber impreso al estilo Shotokan su marca personal. Él es partidario de un Karate muy dinámico y muy fluido, vertebrado principalmente en la búsqueda de eficacia en el combate. Sus gestos. Taiji Kase domina todas las técnicas de sus arte. Sin embargo, desde sus primeros años en Francia, son sus técnicas de pierna las que han sorprendido a los campeones franceses; hoy en día es conocido por sus guardias de combate sorprendentes. Sus alumnos. Se puede decir que la mayoría de los campeones y de los profesores franceses de primera hora han pasado por las manos de Taiji Kase. Estos hombres tiene por nombre Jean Pierre Lavorato, Camille Daudier, Hervé Delage. Pero antes de llegar a Francia, Taiji Kase formó prestigiosos Karatekas como Keinosuke Enoeda, Hiroshi Shirai, e Hideo Ochi. Su "federación". El Maestro Kase es el creador de la WKSA que dirige con el maestro Hiroshi Shirai. Esta organización cubre, entre otras, la unión de países europeos. El objetivo de la WKSA es transmitir la enseñanza de Yoshitaka Funakoshi, prolongada por la obra del mismo Taiji Kase. Él se preocupa de desarrollar un Karate realista que respeta íntegramente la tradición. Instalado en Francia desde hace más de 30 años, el Maestro Taiji
Kase es uno de los pilares fundamentales del Karate europeo. Si ha
formado campeones de renombre ya profesores eméritos, [él ha permanecido
discreto..... al punto] de que los jóvenes practicantes de hoy no lo conocen
todos. Nosotros hemos pedido a J.P. Lavorato, 7º dan, discípulo de 1ª hora,
que nos hable de aquel que, para los especialistas, queda como el más grande
maestro de Karate viviente en Francia. J.P.L.: Yo era ya cinturón negro y formaba parte del equipo
de la AFAM (Academia Francesa de las Artes Marciales) desde 1964. En 1966, con
el equipo de Francia, yo había logrado el primer campeonato de Europa. J.P.L.: Él era verdaderamente extraordinario, Su técnica
era netamente superior a lo que yo había visto hasta entonces. Era rápido,
explosivo y poseía técnicas de pierna impresionantes. J.P.L.: ¡Seguro! El ha recogido todas nuestras bases y nos ha dado otras técnicas como los golpes de pie circulares y con giro. Él también nos ha formado en una verdadera estrategia de combate. Nos ha enseñado como cambiar de ritmo, como variar los ángulos de ataque y otras cosas muy importantes. Por encima de todo esto, lo que le marca, es su profesionalidad y su rigor como maestro. Maestro Kase: El combatiente. Cuando llego a Francia, en 1967, el Maestro Kase descubrió un Karate todavía balbuceante. En una entrevista concedida en 1976 a su alumno Albert Boutbul (para la revista Ippon, hoy desaparecida), Taiji Kase había dicho: "En 1967, encontré que el Karate francés carecía enormemente de técnicas. Los combates eran confusos, es decir, que no había claridad en los gestos, y las ideas de movimientos no estaban del todo asimiladas". Cuando vivía todavía en Japón, una de las tareas del Maestro Kase en la J.K.A era formar los instructores y enfrentárseles en combate, con el fin de evitar su engreimiento (que no se les subieran los "Danes" a la cabeza). En un medio donde uno puede hacerse falsas ilusiones, el maestro Kase ha dominado siempre físicamente a sus interlocutores, durante los entrenamientos sin concesión. No olvidemos que, en los años 60 es él, con el maestro Nishiyama, quien estaba encargado de sacar adelante los desafíos. A su llegada a Francia, este combatiente en alma no ha vacilado en medirse con los expertos ya consumados. Así, Jean-Pierre Lavorato recuerda una sesión de Kumite (combate) durante la cual, durante una hora, debió hacer frente a los asaltos del terrible Japonés. Taiji Kase se ha batido igualmente con otros campeones franceses de la época y, poco a poco, su reputación se estabilizó. Para la pequeña historia, recordemos que es él quien ha preparado a Lavorato para su victoria en los campeonatos de Francia de 1968, donde se batía con cierto Dominique Valéra. En la preparación del combate, la idea del maestro Kase es que no es preciso quemar las etapas. Los ejercicios de sambon-Kumite, kihon-ippon-Kumite y Jyu-ippon-Kumite son repetidos durante los años: es preciso que las técnicas sean puras y el timing exacto; solamente entonces se puede hacer combate libre (jiyu Kumite). Un estilo de Karate puro y duro. Taiji Kase siempre ha hecho referencia a Yoshitaka Funakoshi, a quién él considera como su profesor. Hijo de Gichin Funakoshi (fundador del Shotokan), Yoshitaka era conocido por la dureza de sus entrenamientos. Taiji Kase, digno heredero de Yoshitaka, ha dirigido los entrenamientos también a una dureza extrema, con el fin de "romper el cuerpo para liberar el espíritu". Para comprender mejor lo que significa "dureza del entrenamiento", he aquí un análisis de Kenji Tokitsu en su obra "Historia del Karate-dô". <<Para comprender los problemas consecuentes a los cambios técnicos de Shotokan, es suficiente considerar un hecho simple. Yoshitaka Funakoshi, enfermo desde la infancia, no-tenia una larga esperanza de vida. Él invirtió toda su energía en la búsqueda de la eficacia en Karate con sus jóvenes discípulos que, ellos también, viven con la perspectiva de una vida corta a causa de la guerra. <<Morir a los veinte años>> es una idea profundamente arraigada en los jóvenes japoneses de este periodo. Ellos buscan un Karate inmediatamente eficaz y aportan modificaciones técnicas en una atmósfera social cuya perspectiva se hunde en la muerte inminente. Los riesgos de traumatismos en diez o veinte años que podría causar el entrenamiento no tiene sentido para ellos y el cuidado de evitarlos en la elaboración de la técnica ni tan siquiera roza su espíritu..... Ellos viven pensando: "es necesario estar más fuerte hoy, para estar presto a morir mañana".>> Henry Plée testimonio. Hery Plée es el hombre que ha hecho entrar el Karate en Francia, en los años 1950. Es él, notablemente, quien ha invitado a Francia a los primeros expertos japoneses. El cuenta: "Mi primer encuentro con el Maestro Kase fue casi por azar. Yo preparaba un cursillo de verano con Hiroshi Shirai (que estaba entonces instalado en Italia), pero Shirai tuvo que anular su cita, y fue Kase quien vino en su lugar. Yo estaba un poco inquieto porque había leído un pequeño libro, el Marabout Flash del Karate, en el cual Kase posaba para las fotos. En la época, yo tenía una cierta visión del Karate y Kase no "encajaba" con esta visión. Por ejemplo, en el libro, Kase elevaba el talón para dar sus golpes de pie y esto no me parecía muy ortodoxo; es preciso decir que los otros expertos nos habían repetido, durante los años, que levantar el talón era una falta grave. Resumiendo, Kase vino y, cuando se le ha visto trabajar, se ha observado lo que hace, él es muy bueno. Lo que resaltaba en Kase, es que iba directamente a lo esencial, sin preocuparse de los detalles. Lo que le interesaba, era la eficacia y la técnica no era para él más que un medio. Levantar el talón para los golpes de pie o despegar los codos para los golpes de puño, era detalle: sólo el resultado contaba. Simpatizo muy pronto y me ha ayudado mucho por su forma de ver el Karate. Tras el cursillo, él quiso permanecer en Francia y logro convencerme: se hizo un primer contrato que se renovó una vez; él daba sus clases en mi Dôjô de la Montaña Sainte Geneviéve, después el se instaló por su cuenta. Abrió su propio Dôjô en su casa. Más tarde, ha hecho sobre todo cursos. Kase era parte de los mejores de la J.K.A., pero él no ha sido jamás un puro producto de la J.K.A.. Había tenido como instructor al Maestro Hironishi; este último le había dicho un día: "Todo el Karate se encuentra en dos movimientos de base: gedan-barai y gyaku-zuki". Kase era parte de la J.K.A. pero no había cortado sus lazos con Hironishi. En Francia, Kase estableció su reputación combatiendo con los jóvenes campeones. Él era verdaderamente fuerte y su técnica favorita, en la época, era el ushiro-geri. En cuanto como maestro, es alguien muy completo, pero se debe decir que se interesa sobre todo por los cintos negros. Su posición favorita es Fudo-dachi; posición de
máxima estabilidad que sirve tanto para bloquear como para golpear y
desplazarse. Esta posición permite trabajar con toda confianza, y con la
velocidad necesaria para preservar la columna lumbar. "El arte del combate no puede ser ejercido más que por un practicante que se interne totalmente en su pasión. El entrenamiento es físico, pero sin un trabajo mental de igual importancia, el sujeto apenas roza la superficie. Esta idea está hoy tan presente que es aplicada. En la enseñanza del maestro Kase, esto es realmente puesto en práctica. Un ejercicio que el Maestro pedía hacer en la época en la que su grupo había obtenido el 3er Dan, era el siguiente: en las circunstancias más anodinas, en el metro, delante de un vaso, anunciad un ataque a un amigo (practicante, evidentemente). Aquel debe responder instantáneamente, oralmente, el blocaje correspondiente. Este simple ejercicio es una primera etapa hacia la fusión del cuerpo y del espíritu, obligando a un estado de vigilia permanente. La fusión del cuerpo y del espíritu se logra también por la repetición del movimiento. No con discursos sobre la utilidad de este trabajo, nada de preguntas. El maestro muestra el movimiento exacto y es preciso hacer las series, haciendo el vacío. El gesto se convierte instintivo al cabo de unos años. Una serie es, por ejemplo, mil golpees de pie de un tirón. Para practicar de esta forma, es necesaria una larga preparación. Se ha criticado algunas veces este tipo de práctica <<a lo samurai>>, pero los resultados están ahí. El maestro Kase es un hombre de su tiempo, un hombre de relaciones públicas, muy apreciado en numerosos lugares. Su práctica es aquella de un Karateka tradicional que domina perfectamente los elementos del pasado, pero su mirada está vuelta hacia el futuro de su arte. ¿Cómo no admirar a este experto que ha logrado la síntesis de las principales paradojas del ser humano: la violencia y la serenidad, la destrucción y la integridad, el pasado y el futuro?. Un profesor para la historia. Aparte de sus cualidades de practicante, T. Kase es conocido por el valor de su enseñanza. En la J.K.A., era el encargado de las clases de combate para los futuros instructores. Hideo Ochi testigo de este hecho: "Las clase más duras que yo he conocido, fueron aquellas dirigidas por el Maestro Kase". Por su parte, los practicantes franceses precisan: "La enseñanza del maestro Kase concierne toda la vida de un practicante". Para el maestro Kase, lo mental debe entrenar lo físico; así, el maestro Kase dirige regularmente entrenamientos extremos donde no es raro que haya pérdidas de conocimiento. Por ejemplo, él nos hacia repetir hasta 30 veces de un tirón el Kata Kanku sho, un Kata largo y difícil. Para el maestro Kase, el principio del Karate es la búsqueda de la armonía del cuerpo y del espíritu y de <la armonía del hombre entre el cielo y la tierra>. Por esta razón otras etapas intervienen entre los entrenamientos extremos y la adquisición de esta armonía. El porte del cuerpo, la posición de la espalda, la respiración, pero también el comportamiento general del individuo guiado por las reglas del Bushido, participan en esta realización. Lo que puede explicar la paradoja aparente entre la extrema cortesía y la afabilidad del maestro Kase en lo civil, y su intransigencia absoluta cuando dirige una clase. Pues, para él una sola cosa cuenta: la eficacia, aquí y ahora. Traducido por: José Luis González Cifuentes |
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