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CURSO DEL MAESTRO KASE EN ALICANTE 2001. |
Dentro de los movimientos circulares hay que buscar la mayor rectitud posible hacia el oponente en nuestro ataque. Intentando realizarlo en el menor tiempo posible, con la mayor potencia y velocidad.
Es imprescindible la velocidad desde el principio del movimiento y sólo al final tensar
los músculos, a la vez que nos conectamos con la tierra de una manera vigorosa, con profundidad en la tierra, para desarrollar el máximo kime.
Para defender quien piense que sólo posee dos brazos está realmente limitado. En verdad tenemos cuatro brazos, puesto que somos capaces, si entrenamos, de desarrollar la velocidad y kime de dos defensas con un solo brazo; cuanto ni más con los dos. Pero eso sí, siempre buscando continuar la técnica después de haber contactado con el oponente.
Hay que hacer que el oponente ataque linealmente ¿Cómo se logra esto? Intuyendo la técnica que va a hacer y preparando un kamae que propicie su ataque (error) en una línea recta. Ante tal ataque reaccionaremos de la forma más rápida y "violenta".
Es sorprendente ver cómo ha cambiado la idea del Maestro (¿después del infarto o todavía no?.
Hasta hace poco era Yoshitaka quien le enseñó; ahora sigue siendo su maestro, pero es él, el maestro Kase, quien ha logrado culminar las ideas de su predecesor. Llevando su idea del budo a través del "baile de la muerte" a su cumbre más alta. O quizás... No. Deja abierta la puerta para que sigamos su evolución, entrenemos seriamente y desarrollemos un karate- do que, para él, todavía sigue sin concluir y que para nosotros parece estar en su cima, tras la cual no se puede alcanzar más que la nada.
El trabajo de o- waza, chu- waza, ko- waza es imprescindible en a práctica del karate- do ya que hay que desarrollar todo el espíritu y todo el cuerpo, en todas sus posibilidades, para completarlos y hacer que se perfeccionen paso a paso. Con la constancia del fuego que mantiene la vida, sin apagar ninguna posibilidad, sino avivando sus necesidades.
Al igual que las defensas, en los ataques se debe tener dos brazos por cada uno que tenemos. Al atacar hay que percibir, en el contacto con el oponente, si su defensa es fuerte o débil y, consiguientemente, desviar el ataque para continuar con sambon- tsuki o continuar la técnica para penetrar.
Para percibir esto y lograr una técnica potente hay que trabajar las tres fases de movimiento en una técnica: o- waza, chu- waza, ko- waza.
(Anécdota que contó al ver cómo todos los asistentes hacían el ejercicio de la manera que él indicaba y nadie intentaba innovar y probar) Un error cometido por los alumnos y que resulta gracioso a los instructores es ver como aquellos se obcecan en defender las técnicas del compañero por el mismo lado, sin probar y sin investigar el otro lado, que puede ser más beneficioso para cierto ataque (el cual hay que intuir con la práctica), u otras posibilidades.
Todo el karate- do debe entrenarse imaginando un adversario contra el que enfrentarse. Y así llegaremos a una percepción mejor de las situaciones. (Con respecto a esto, suele hacer practicar el entrenamiento en imaginación en sus cursos).
Primero hay que trabajar con los puños cerrados para pasar después a la mano abierta.
Primero un trabajo dividido de defensa y contraataque para llegar a la unión de los movimientos. Y más tarde lograr la unión de movimientos con la misma mano: hen- te.